La Inquisición era un tribunal eclesiástico que castigaba los delitos de la fe y la herejía. Fue creado en tiempos de los Reyes Católicos y se mantuvo durante siglos. En Iniesta vivió un inquisidor y su vivienda pasó a llamarse la casa de la Inquisición. Se encuentra situada en la calle Cerrada, en su fachada  permanece el escudo de la temida institución. Se tiene constancia de que en el año 1515, la Inquisición actuó contra numerosos vecinos de Iniesta por delitos de judaísmo, blasfemia, etc. De aquella época son las leyendas de la casa de la Inquisición que se han transmitido por generaciones hasta nuestros días.

6.1 LEYENDA I DE LA CASA DE LA INQUISICIÓN

En Iniesta en el siglo XVI se casaron el hidalgo D. Pedro Espinosa y Dª. Laura. Al poco tiempo de casarse D. Pedro recibió una carta donde le pedían que se fuera a luchar a la guerra. Él aceptó, dejando a su mujer embarazada, sin él saberlo. La mujer no paró de enviarle cartas, él no las recibía, entonces la mujer lo dio por muerto y solo salía para ir a la iglesia a llorar.

Pasados tres años y cuando todo el pueblo lo daba por muerto, regresó junto a su escudero sin avisar. Para  su sorpresa se encontró al niño de corta edad en el recibidor y pensó que había sido fruto de una infidelidad con un amante de su mujer. Creyendo que el hijo no era suyo encerró a su esposa en el sótano para que se muriera y al hijo ordenó matarlo. Pero su escudero se apiadó del niño y lo llevó al monasterio de los franciscanos.  D. Pedro y su escudero huyeron hacia América, donde dejó medio muerto a este para que no lo delatara, pero sobrevivió, contó toda la verdad y al hidalgo lo condenaron.

6.2 LEYENDA II DE LA CASA DE LA INQUISICIÓN

La tragedia de la familia Espinosa no termina ahí pues otra leyenda dice que el virrey del Perú mandó de vuelta a España a Don Pedro, que fue juzgado y condenado a  pena de muerte en Iniesta. Allí lo llevaron al calabozo del castillo, donde fue un fraile para que le confesase sus pecados. Durante la confesión se estuvieron contando sus vidas y descubrieron que eran padre e hijo pues éste no había muerto sino que había sido protegido y criado por los frailes franciscanos.

El hijo fue al rey Felipe II a pedirle un indulto sobre su padre y, al oír la historia, el rey se lo concedió, salvando la vida de don Pedro. En Iniesta no queda ningún descendiente de los Espinosa, solo se conserva de esta familia el escudo que se representa con un oso y una espina, y la casa que en estos tiempos se encuentra dividida en diferentes viviendas. Se dice que al abrir la casa se encontraron con los restos de la mujer y de la sirvienta encadenadas.

Música que sonaba en la época